lunes, 26 de julio de 2010

Susto nupcial

Dejé todas mis maletas y mi agenda en el bus donde estaban todas mis amigas, bajé y me dirigí a mi casa. Luego caí en la cuenta que había olvidado todo allí, pero por alguna extraña razón no podía llamar a mis amigas para que cuidaran mis cosas y las guardaran, algo impedía que las llame. Subí a mi apartamento y al entrar estaba en mi casa anterior, en la que viví de niña. Todo estaba brillando de limpio. Me acerqué al balcón del patio trasero y vi que el papá de mi amiga salía de su auto, el cual había estacionado en el terreno baldío posterior a mi casa. No se cómo cruzó el muro hasta llegar al balcón, supongo que flotando. Me dio gusto verlo, al instante vi que mi amiga bajaba también del auto y se dirigía hacia nosotros. Grité su nombre emocionada con los brazos abiertos, pero cuando hubo llegado hasta mí, me di cuenta que no era ella, sino su pequeña sobrina. Era idéntica a ella. A su lado apareció su papá, quien se supone es un alemán alto y rubio, pero el joven que estaba a su lado era moreno. A lo lejos vi que mi amiga recién bajaba del auto y se acercaba a nosotros también. Cuando estuvo cerca me abrazó y me felicitó, estaba bien arreglada. Pero entonces, empecé a preguntarme cuál era el motivo de que todos estén allí. Corrí rápidamente al sótano, entre al cuarto de muebles antiguos, me dirigí al fondo, en la pared lateral había una sábana blanca cubriendo algo, pero yo sabía qué era, jalé con fuerza. Era un espejo, reflejándome muy maquillada y con un largo y escandaloso vestido de novia, un horrible velo cubría mi cabeza. Subí a la sala, todos estaban muy felices, yo me senté junto a la mesa de bocaditos y totalmente aturdida, probé un bocado.


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