Solo recuerdo que subí a un ascensor con un chico, un chico que jamás he visto. Pero supuestamente yo lo conocía y me advirtió que el ascensor podía ser rápido. La caja en la que estábamos era de un vidrio macizo con perfiles de acero. Presionó unos botones y el ascensor empezó a moverse, apreté los ojos para no ver como ascendíamos, pero me di cuenta que el movimiento de ascensión. El ascensor estaba avanzando lateralmente. Lo que estaba afuera empezó a pasar demasiado rápido, el ascensor empezó a vibrar fuertemente y empecé a tener miedo, estaba yendo demasiado rápido. El chico se acercó a mí y me abrazó fuerte evitando que vea al exterior. Pasaron varios minutos que parecían eternos, y el ascensor se detuvo. "Debemos de estar muy muy lejos" pensé. Salimos del ascensor, era de noche y nos encontrábamos en medio de unas ruinas. En el suelo, había rezagos de nieve. Empecé a caminar y a lo lejos pude ver un castillo ruso en ruinas. "Dios! tan lejos estamos?" pensé. "Ven, no te separes" me dijo el chico. Me acerqué a él y nos dirigimos hacia una construcción en el subsuelo. Parecía un cuartel militar. Me llevó hacia una sala, dijo "Espérame aquí" y luego se fue. Me quedé sentada en el sofá, detrás mío había una mampara. Salí y me encontré cerca al mar. Avancé y encontré a dos amigas, me hicieron señas para que las acompañe y juntas entramos al mar a pesar que era de noche. Llegamos a un montículo de tierra y nos sentamos allí, entonces vi que en el mar habían infinitas carpetas sumergidas, a través del agua negra podía ver los tableros blancos a la luz de la luna. Entonces sentí un movimiento en la orilla y volteé a mirar. A lo lejos vi un numeroso grupo de pelícanos que avanzaban hacia el mar en una perfecta fila a lo largo de la orilla, cada uno llevaba en el pico una barra de acero en posición horizontal. Esa imagen escalofriante los hacía parecer zombies. "A esta hora de la noche siempre hacen eso, entran al mar, cogen una carpeta, la aseguran con esa barra de acero y la arrastran hasta la orilla" dijo naturalmente una de mis amigas mientras yo miraba espantada como los pelícanos se iban acercando. Mi otra amiga estaba igual de espantada que yo y me pidió que llame a emergencias o a la policía. Saqué el celular y mis manos temblaban tanto que no podía marcar ninguna tecla, entonces vi que el nivel del agua se había reducido bastante y que si caminábamos hacia la orilla el agua nos llegaría a los tobillos. Entonces les dije que debíamos correr y así lo hicimos. Corrimos torpemente por la arena alejándonos de esos horribles pelícanos.

