Mi banda favorita estaba dando un concierto en 4D en vivo y yo tenía que lavar los platos mientras toda mi familia incluyendo a mi abuelita lo veían en la tele, lo cual era raro, pues tengo manos alérgicas y mi mamá nunca deja que yo lave. Cuando terminé, subí a la habitación donde todos estaban viendo y vi que, efectivamente el concierto era en 4D, pero todo lo habían transformado a dibujos animados. Entonces recordé que el concierto se estaba filmando al lado de mi casa y esa era la razón de tanta bulla. Corrí a la ventana trasera, pues pensé que desde allí se vería perfectamente el escenario. Cuando miré por la ventana, me di cuenta que el concierto no estaba al lado sino a dos casas más allá, lo único que podía ver desde donde estaba era el descuidado patio del vecino, lleno de tierra, dos perros y un enorme chancho que no sé de dónde salieron. Bajé las escaleras y decidí dormir en la sala, pero allí había unas 7 chicas leyendo revistas. Me senté en la mesa del comedor preguntándome de dónde salieron esas chicas. Sobre la mesa del comedor habían unas fotos, todas con anotaciones, corazoncitos, estrellitas, algunas autografiadas hasta que encontré un trozo de cartón perfectamente forrado en fuxia y en el centro con texto impreso figuraba un nombre, ese nombre que he visto tantas veces en internet! una fan extremadamente loca que subtitula absolutamente todos los videos de la banda. Casi temblando solté el cartón y subí la mirada hacia los sillones de la sala, "Es una de elllas" me dije, "¿pero quién?", instantáneamente una por una me dirigió una mirada, "creo que es ella, no, ella, o tal vez ella" pensaba. Decidí no pensar más y subir para estar con mi familia, cuando llegué a la habitación mi papá se estaba despidiendo de mis tíos, ¿ya nos íbamos? pero... estábamos en nuestra casa! porque nos teníamos que ir? Fuimos al carro, pero entonces me di cuenta que ni mi mamá ni mi hermana estaban. Subieron al carro: mi papá, un amigo suyo y mi abuelita. Subí también y no sabía bien adónde íbamos. El auto avanzó por varios minutos y cuando llegamos a un cruce, mi abuelita dijo "Aquí bajo yo, de aquí, camino a mi casa, está cerca" Ok, esto era rarísimo porque mi abuelita nunca ha vivido sola y tampoco camina sola en estos tiempos. Pero lo que fue peor aún es que para bajar, abrió la puerta que daba hacia la pista, pues estaba de su lado, seguramente no quería incomodarme. Inmediatamente cerré la puerta y le dije "No, mejor por aquí" y le ayudé a bajar a la vereda. Entonces pensé "¿cómo va a caminar sola? eso es maldad!" y le dije "Abuelita, te acompaño hasta tu casa", a lo que ella respondió "No! no te preocupes, yo siempre camino por aquí" y mi papá dijo "Ya escuchaste, ahora sube". Entonces pensé que mi papá era un inhumano, lo que es raro, pues él siempre es gentil. Cogí a mi abuelita del brazo y le dije "Vamos". Doblamos la esquina y caminamos unas tres cuadras hasta llegar a un parque, un gran parque, muy bonito. Miré al cielo y pensé "este clima es excelente", lo cual también es raro porque el clima de Lima apesta. Los edificios empezaron a parecerme familiares "Una amiga vive por aquí" recordé. Atravesamos el parque y doblamos hacia la derecha, una cuadra más y llegamos a una muy transitada y muy muy ancha avenida. Mi abuelita llevaba una gruesa chompa blanca, la envolví bien, la abracé y dije "Ok, tenemos que cruzar esta pista". Esperé la luz roja y sin dejar que mi abuelita haga casi ningún esfuerzo, la sostuve bien y crucé a toda prisa. Cuando llegamos a la berma central, la luz cambió a verde, empezó a correr mucho frío, los veloces carros cortaban el aire, tan fuerte que trataba de tumbarme, entonces me di cuenta que al cambiar la luz a rojo, los carros de la vía transversal doblaría a toda prisa y esta dirección y nunca podría cruzar. La capucha de la chompa la cubría a mi abuelita del frío pero al mismo tiempo no podía ver casi nada y yo la sujetaba para que el aire no la empuje. Efectivamente, la luz cambió y todos los carros empezaron a doblar enfrente mío. Un señor en terno, nos observaba desde el frente, no le presté atención y a pesar que la luz estaba en verde, al ver que el flujo vehicular disminuía, crucé la pista cuando estuvo casi vacía. Antes de tocar la vereda del frente, el señor en terno se había acercado para ayudarnos a cruzar pero luego se alejó. En frente de nosotras, había una construcción, mi abuelita levantó un brazo y saludó a alguien, voltee a mirar y vi a mi tío Julio suspendido entre arneses entre las barras de acero. A la luz roja de la pista transversal, cruzamos y seguimos caminando sólo Dios sabe hacia dónde...

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