jueves, 29 de julio de 2010

Reunión mágica

Lo que soñé ayer fue tan espantoso que preferí no contarlo, así que contaré lo que soñé hoy.

El lugar era una especie de posada en medio del campo, el cielo estaba bien despejado. La posada estaba formada por aulas que se abrían con mamparas. Yo tenía clases con un profesor muy parecido a mi profesor de danzas del colegio. Entré al aula y habían cinco chicas más de mi código. Había una silla para cada una dispuestas en dos filas de tres frente a frente. El profesor se desplazaba en medio de estas dos filas y nos pedía que cerremos los ojos y nos relajemos. Yo había obedecido, el profesor se me acercó y me preguntó si ya estaba relajada, le dije que sí y súbitamente cogió con una sola mano el espaldar de mi silla y la alzó lo más alto que pudo, cerca del techo, formando una curva al mismo tiempo que yo rotaba hacia adelante. Abrí los ojos y me ví suspendida en el aire a punto de resbalar y caer de cara al piso, pero antes de que esto sucediera, el profesor bajó mi silla y la dejó en el suelo. Asustada, miré a las demás chicas presentes, pero ellas me veían como si yo hubiera reaccionado de manera extraña. A continuación el profesor nos mandó a hacer dos grupos con el fin de hacer una obra teatral. Pero antes de que pudiera coordinar con mi grupo, el otro grupo ya tenía la obra lista con coreografías y ya estaban con el vestuario puesto, el cual era árabe. Cuando culminaron, el profesor dijo que ya no había tiempo y nos pidió que nos retiremos. Salí del aula y me encontré en el hall de mi facultad. Cuando ya había caminado unos 30m. fuera de mi facultad. Apareció un chico vestido de Spiderman con la cara cubierta y me dijo muy preocupado que una chica necesitaba ayuda. Empecé a correr junto a él, y a pesar que él era Spiderman, corríamos por igual. Cuando llegamos a la oficina de Estadística encontré a las chicas que habíamos formado grupo en la clase sosteniendo a una chica en estado de shock, tenía los ojos en blanco y la piel casi morada. Las chicas de mi grupo me dijeron que había salido del baño en ese estado, un baño que incoherentemente estaba al lado de la oficina de Estadística. Con la ayuda de Spiderman, abrimos la puerta que ya había sido cerrada por mantenimiento. Entré junto a mis dos compañeras, el baño era un laberinto de pasadizos de mayólicas blancas, estaba oscuro, revisamos todo, los retretes, las duchas, los lavamanos, no encontramos nada. Cuando nos dirigíamos a la puerta, la cual estaba cerrada, aparecieron frente a nosotras, las tres chicas del otro grupo de la clase. Les pregunté qué hacían en el baño si se suponía que ya estaba cerrado. Se miraron entre ellas, respondieron "Nos estábamos arreglando" y enseñaron los neceseres que tenían cada una. Les pregunté cómo pensaban salir de allí y la del medio respondió "Contábamos con la suerte de que alguien abriría la puerta". Grité "¡Mienten!", en ese momento sus pieles cambiaron al mismo tono purpúreo que la otra chica, pero éstas tenían una expresión malévola en el rostro. Nos atacaron y nosotras a ellas, pero ellas eran más fuertes, en ese instante, Spiderman tiró la puerta y junto a la gente que estaba afuera, nos quitaron a las zombies, entes o lo que fueran de encima, y luego la policía se las llevaron arrestadas. Con todos estos acontecimientos, nos invitaron a una reunión en el auditorium de mi antiguo colegio, en las gradas habían chicos y chicas sentados con diferentes uniformes. La ceremonia la dirigía un hombre muy entusiasta que en un momento dado, miró hacia nosotras al mismo tiempo que el reflector nos alumbraba. Nos presentó como las Hechiceras y nos pidió que contáramos todo lo sucedido. Después de una larga charla, el hombre anunció el inicio de un juego de basketball. Entonces vi que en el suelo habían muchos balones de basketball tirados. Como nadie los recogía, bajé las gradas y decidí ayudar colocándolos en el carrito donde se guardan, mientras los jugadores de basketball hacían su entrada y me saludaban efusivamente como a alguien conocido.

martes, 27 de julio de 2010

Cumpleaños otra vez

A cinco días de mi cumpleaños, sueño que es recién lo es.
Estábamos en un salón amplio y bien iluminado, parecía un set de televisión. El lugar estaba abarrotado de gente, gente que yo no conocía pero que habían asistido a mi fiesta, todos entraban y saludaban a mi hermana mayor, entonces me di cuenta de que ella había invitado a todos. Habían productores, directores, técnicos, artistas, toda la gente del medio audiovisual donde estudió mi hermana. Varios mozos pasaban con bandejas de cocteles, yo avanzaba tropezando con algunos de ellos a la vez que me hacía paso entre la gente hasta llegar a mi hermana. Ella me miró sonriente, me tendió un vasito de pisco sour y me dijo que una tal Saskia ya venía. En ese momento vi que muchas muchachas de mi edad se aglutinaban cerca de la entrada. La tal Saskia, una claun de la televisión, se acercaba como una loca gritando "¿quién es la cumpleañera? ¡quiero saber quién es la cumpleañera!", todas las chicas se le trepaban y mi hermana me empujaba para que me acerque a saludar. Fue entonces, que sonó una potente alarma, todos empezaron a correr en todas las direcciones y mi papá nos decía en voz alta "¡Bajen, bajen! ¡las espero en el auto!", corrí hasta la escalera de emergencia y cai en la cuenta de que todos habían bajado por las escaleras principales y yo era la única que iría por la de emergencia. Bajé corriendo a la vez que veía que nuevamente me encontraba en mi casa anterior, solo que habían más pisos. Cuando llegué al primer piso, salí corriendo por la puerta principal y miré la fachada, era un edificio nuevo de departamentos, pero entonces ¿era o no mi casa? Ya no había gente, todos habían salido antes que yo. Sentí frío y me vi con el uniforme de mi antiguo colegio puesto y encima con un chaleco rojo, tenía los brazos descubiertos. Entré corriendo y subí cuatro pisos rápidamente, había humo por todos lados y atravesando varios pasadizos que jamás había visto antes, entré al que supuestamente era mi cuarto, cogí mi casaca más abrigadora y al salir vi en una mesita mi vasito de pisco sour, lo cogí y mi hermana apareció frente a mí, señaló detrás mío y dijo "Él quiere saludarte". Voltié y vi a un señor con terno sentado al borde de mi cama con otro vasito de pisco sour en la mano. Empezaron a hablar entre ellos y yo me quedé parada, preocupada por salir cuanto antes. Les corté la conversación entonces, cogí a mi hermana del brazo , bajamos y salimos de la casa. Al frente, nos esperaban mi papá, mi mamá y mi hermana menor en el auto. Cuando íbamos a cruzar, una estrepitosa combi giró 90° en nuestra dirección y frenó al mismo tiempo de chirriaban las llantas. Nos quedamos perplejas, cara a cara con una combi a 30cm de nosotras. No pude ver al conductor, ni al copiloto, ni a los pasajeros, o quizás no habían. Lentamente, la combi retrocedió girando en sentido opuesto a su inicial recorrido y partió la carrera. Con miedo, cruzamos y subimos al auto. El carro empezó a andar, sin embargo mi papá estaba recostado en el asiento reclinado, con los brazos cruzados y durmiendo. Sólo cuando le dije "¡Dios! ¡Maneja!", perezosamente se incorporó y tomó el timón. Más tranquila, miré por la ventana y lo que vi eran carretillas heladeras, coloridas sombrillas, la gente alegre con vestidos raros de bolitas, extraños objetos, cubos flotando, todo al borde de un extenso mar que brillaba por el sol.

lunes, 26 de julio de 2010

Susto nupcial

Dejé todas mis maletas y mi agenda en el bus donde estaban todas mis amigas, bajé y me dirigí a mi casa. Luego caí en la cuenta que había olvidado todo allí, pero por alguna extraña razón no podía llamar a mis amigas para que cuidaran mis cosas y las guardaran, algo impedía que las llame. Subí a mi apartamento y al entrar estaba en mi casa anterior, en la que viví de niña. Todo estaba brillando de limpio. Me acerqué al balcón del patio trasero y vi que el papá de mi amiga salía de su auto, el cual había estacionado en el terreno baldío posterior a mi casa. No se cómo cruzó el muro hasta llegar al balcón, supongo que flotando. Me dio gusto verlo, al instante vi que mi amiga bajaba también del auto y se dirigía hacia nosotros. Grité su nombre emocionada con los brazos abiertos, pero cuando hubo llegado hasta mí, me di cuenta que no era ella, sino su pequeña sobrina. Era idéntica a ella. A su lado apareció su papá, quien se supone es un alemán alto y rubio, pero el joven que estaba a su lado era moreno. A lo lejos vi que mi amiga recién bajaba del auto y se acercaba a nosotros también. Cuando estuvo cerca me abrazó y me felicitó, estaba bien arreglada. Pero entonces, empecé a preguntarme cuál era el motivo de que todos estén allí. Corrí rápidamente al sótano, entre al cuarto de muebles antiguos, me dirigí al fondo, en la pared lateral había una sábana blanca cubriendo algo, pero yo sabía qué era, jalé con fuerza. Era un espejo, reflejándome muy maquillada y con un largo y escandaloso vestido de novia, un horrible velo cubría mi cabeza. Subí a la sala, todos estaban muy felices, yo me senté junto a la mesa de bocaditos y totalmente aturdida, probé un bocado.