martes, 17 de agosto de 2010

PRISA!

Por qué? por qué otra vez? es la 8va vez que aparece, pero en fin.

Desperté sobresaltada, estaba en el que fue mi dormitorio en mi casa anterior, y afuera había un alboroto. Mi mamá tocó la puerta de mi cuarto diciendo en voz alta que era tardísimo y que me apure. Lo había olvidado, un evento sobre... algo iba a empezar en pocos minutos y algunos muchachos se habían quedado en mi casa a dormir para asistir al evento que estaba cerca. Era tarde pero tenía que bañarme, cogí mi bata y mi toalla y abrí la puerta de mi cuarto. Afuera, en vez del hall que había en mi casa original, había un patio, en vez de piso, era tierra con algunas piedras y una que otra planta. Pude ver que las puertas de las habitaciones de en frente estaban abiertas, y en una de ellas, en la habitación del otro extremo, estaban dos personas que aborrezco. Sólo una de ellas me miró. Inmediatamente cerré la puerta, me miré en el espejo del tocador y verifiqué que estaba totalmente despeinada y en pijama. Odié que me haya visto. Mi mamá volvió a tocar la puerta y esta vez abrí una rendija y le dije en voz baja "Por qué no te llevas a todos de aquí? Yo me baño rápido en un momento los alcanzo, si?". Esperé dentro del dormitorio y al rato, dejé de escuchar bulla. Entonces salí a la intemperie pero no encontré el baño. Tuve que atravesar el campo en pantuflas hasta llegar a una biblioteca envidriada, mucho más moderna y limpia que la de mi facultad. Al lado de la biblioteca había un camino que llevaba a los baños. Tuve que pasar por ese camino cogiendo fuertemente mi bata y mi toalla, y por el vidrio unos chicos estudiosos sentados justo en orientación a mirarme, me observaban serios. Otra vez, recordé que estaba con pijama y sólo atiné a saludarlos con la mano avergonzadamente. Avancé rápidamente hacia los baños y una vez dentro, me miré en el espejo y vi que ya estaba adecuadamente vestida con unos jeans marrones, un saco azul oscuro y unas botas de gamuza azul. Pero lo que más me sorprendió es que sin haberme bañado mi cabello estuviera ordenado, fue entonces que me di cuenta que llevaba puesta una peluca similar a mi cabello pero en versión ordenado. Salí del baño y entré en la biblioteca envidriada, y en el lugar donde hace un rato habían mesas largas y estantes de libros, estaba despejado, sólo habían pequeños puestos adecuadamente distribuidos, el piso brillaba, habían bastantes ejecutivos, hombres vestidos de terno, mujeres con sastres. Era una exposición tecnológica. Empecé a observar con más detenimiento los pequeños puestos. Habían teléfonos celulares modernos, aparatos inteligentes, dispositivos de alta tecnología, etc. Supongo que ésta era el gran evento al que todos querían asistir. De casualidad voltié mirando hacia la entrada y pude ver que entre el tumulto de gente, entraba Superman. No estaba vestido elegantemente, sino más bien sport. Rápidamente voltié en sentido opuesto y empecé a caminar con prisa hacia el fondo. Tuve la esperanza de que no me reconociera con la peluca, pero muy al contrario, fue la peluca lo que llamó su atención. Gritó mi nombre, no mi apodo, sino mi nombre, con ese ímpetu y frialdad con que sólo él lo sabe pronunciar. Estaba a pocos metros detrás de mí, no me quedó opción y empecé a correr, corrí lo más que pude al mismo tiempo que él gritaba "¡No te vayas!". Corrí y vi que el gran hall de las exposiciones terminaba en un pórtico que daba lugar a una gran estancia. Ésta era bastante amplia, de paredes naranjas y el techo de doble altura, en la pared del fondo habían dos ascensores, sobre cada ascensor había un pequeño macetero con pequeñísimos helechos. Al lado derecho solo estaba la pared naranja. Al lado izquierdo un gran ventanal de doble altura que dejaba ver la naturaleza del paisaje. Faltaba poco para llegar al ascensor, pero lo que me aterraba era el tiempo que emplearía el ascensor en abrirse. Antes de llegar, concentré todas mis fuerzas en la mente, clavé la mirada en el boton del ascensor derecho y desié más que nada en el mundo que se abriera. Cuando llegué a estar a 2 metros del ascensor, éste se abrió pero Superman estaba demasiado cerca y el ascensor tardaría en cerrarse, así que corrí hacia la puerta del ascensor quedándome afuera y voltié a mirarlo. Estaba a punto de alcanzarme por lo que dió un gran salto hacia adelante al mismo tiempo que yo me tiraba hacia el lado de la otra pared naranja como si lo hiciera en una piscina. Caí sobre el piso rodando, cuando pude levantar la cabeza, vi a Superman levantándose debido al salto, dentro del ascensor, al mismo tiempo que las puertas se cerraban. Rápidamente, corrí hacia el ascensor y desesperadamente presioné unos pequeños botones que habían en la parte superior a los 2 botones principales, configurando así un programa de por lo menos 15 minutos en el que el ascensor subiría y bajaría por distintos pisos sin abrirse antes de poder ser manipulado desde adentro. Miré a través del gran ventanal, una hermosa camioneta negra, que afortunadamente era mía, esperaba por mí. Saliendo de esa estancia, tras el pórtico, había una salida hacia la libertad. Tiempo no tenía, así que corrí hacia la camioneta, entré y arranqué en primera. Al tiempo que avanzaba me di cuenta que efectivamente estaba dentro de la universidad. Estaba a punto de salir, cuando vi a x entrando en un edificio viejo de ladrillos que misteriosamente estaba al lado de las puerta 5. Yo debía salir! No entiendo por qué, pero bajé del carro y caminé lentamente hacia el edificio. Al entrar, lo único que vi fue una escalera caracol, el edificio estaba en ruinas, las escaleras estaban discontinuas, no tenía barandas ni tubo central sino más bien, el vacío. El paso era angostísimo y el ancho también, en algunas partes estaba el escalón completo; en otras, no; en otras, no había 1 o 2 escalones, habían además, pedazos de concreto regados en algunas esquinas. Subía y subía con miedo y mucho cuidado, parecía que nunca acabaría. Cuando llegué al final de la escalera, vi lo que parecía un piso de hospital, una oxidada reja naranja que cubría el doble ancho de la escalera, obstruía el paso. Del otro lado de la reja, en frente d emí, había una enfermera gorda de brazos cruzados, parecía un zombie, detrás de ella había una ventanilla. Las paredes eran verdes, sucias y llenas de moho. Al lado izquierdo había una sala de espera con sillas viejas y rotas, al lado derecho había una antigua puerta de madera rústica entreabierta, me trepé de la reja y pude ver por la abertura de la puerta, a x caminando tranquilamente sobre el patio con tierra en vez de piso con el cual empecé el sueño. Entonces, seguí trepando por la reja y observé que la única manera de pasar al otro lado era por una abertura que se encontraba cerca al techo y sobre la parte más baja de la escalera, corriendo así más riesgo. Estaba cansada, pero aún así trepé hasta llegar a la abertura y logré pasar con dificultad. Cuando salté hacia dentro, la enfermara me miraba con la cara fruncida. Abrí la pesada puerta despacio, entré en el patio y un sol demasiado radiante me cegó por un buen rato.


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